viernes, 23 de octubre de 2009

► Besos



Besos tentadores como una confitería belga, besos dulces, besos traidores como Judas, besos largos como ‘maraichinages’, besos insoportablemente leves como la despedida de Bob y Charlotte en ‘Lost in translation’, besos del más allá como en la leyenda de Bécquer, besos del más acá como de novela de Chandler, besos mercenarios, besos arrolladores como el beso de Rodin, besos con lágrimas como Bogart/Bergman en ‘Casablanca’, besos emboscados, besos desmayados como la foto de Doisneau ante el Hotel de Ville, besos ceremoniosos como los ‘osculum’ romanos, besos salvajes, besos para callar como Neruda, besos afilados como alfanjes del romancero, besos contra el primer beso (Lord Byron), besos furtivos, besos castizos como Celia Gámez en ‘La estrella de Egipto” silabeando los méritos de la mujer española al besar, besos dorados como el cuadro de Klimt, besos tasados como en las viejas bodas escocesas, besos esquemáticos como de Brancusi, besos con partitura como aquel de Harrison Ford a la replicante Rachael en ‘Blade runner’, besos tibios como cerveza de abadía, besos espumosos con sabor a la Veuve Clicquot, besos sobre todo robados (Maupassant), besos impostores, besos con guión como el marinero y la enfermera al final de la Guerra en Times Square ante la cámara de Eisenstaedt, besos de andar por casa, besos mojados como la playa perpetua ‘De aquí a la eternidad’, besos adictos como cantaba Sabina, besos ‘franceses’, besos castos, besos libres, besos de cadena perpetua, besos secos como un crochet de Alí...


Los besos son parte esencial del ser humano y un nutriente básico de su memoria sentimental –sólo no se olvida a quien se ha besado- de modo que la iniciativa médica para proscribir los besos, incluso con este Gobierno tan prohibicionista, no va a funcionar. Decía Jardiel que un beso es “un intercambio de bacterias”, pero además un beso es un intercambio de latidos, y al cabo -como proclamaría Boris Vian- antes la gripe A que perder eso por prescripción facultativa.